Qué revisar cuando visitas un inmueble
Las visitas suelen durar veinte minutos y estar bien preparadas: luces encendidas, ventanas abiertas, casa ordenada. Por eso conviene llegar con una lista, en vez de dejarse llevar por la primera impresión.
El estado físico
- Humedad en techos y paredes. Revisa las esquinas, detrás de los muebles grandes y dentro de los clósets, que es donde no se alcanza a pintar.
- Grietas y filtraciones, sobre todo cerca de ventanas y en los baños.
- Presión del agua: abre varias llaves a la vez y descarga el sanitario mientras tanto.
- Instalaciones eléctricas: prueba los tomacorrientes, revisa el tablero y fíjate si hay cables improvisados.
- Puertas, ventanas y cerraduras: que abran, cierren y sellen bien.
- Antigüedad de la estructura y remodelaciones hechas. Pregunta si se modificaron muros: algunos son estructurales y no se pueden tocar.
El entorno
- Cobertura de señal celular dentro del inmueble.
- Ruido exterior: tráfico, bares, colegios, obras en construcción cercanas.
- Ventilación e iluminación natural real, no la de las fotos.
- Cercanía a transporte, colegios, salud y comercio. Camínalo tú mismo en vez de confiar en lo que diga el anuncio.
Lo que solo se ve volviendo
Un sector puede ser tranquilo un martes a las diez de la mañana y otra cosa muy distinta un viernes a las nueve de la noche. Si el inmueble te interesa de verdad, vuelve en otro horario y otro día de la semana. Es la media hora mejor invertida de todo el proceso.
Después de la visita
Que el inmueble esté en buen estado no dice nada sobre su situación legal. Antes de firmar cualquier documento o entregar dinero, pide el Certificado de Libertad y Tradición y considera un estudio de títulos. Una casa impecable puede tener un embargo inscrito.